En tren pa´ La Habana (+ 22 fotos)


Varios años estuvo la línea ferroviaria que atraviesa el municipio Cotorro en desuso. Hollín, óxido y polvo se convirtieron en las mejores compañías de los raíles, mudos testigos del tiempo transcurrido a la intemperie. Hace varios meses divisé una brigada de reparaciones trabajando en las vías, y un día me sorprendió el agudo pitazo del tren, que volvía para alegrar los corazones e interrumpir dulces sueños mañaneros.

Desde pequeño siempre he amado estos aparatos, acaso por la costumbre de encaramarme en uno de ellos durante muchos fines de semana de mi infancia para ir al “cambeo” en los campos cubanos, un término y una historia que no viene al caso ahora, pero que quizá les comente pronto.

Nostálgico por los momentos de chirridos y vaivenes, decidí tomarme un día y revivir esos buenos momentos encima de un tren. Sabía que pasaba sobre las 10:30 de la mañana, y me encaminé hacia la estación.

Al llegar, los desiertos asientos y el pesado silencio auguraron un pronto retorno a casa, pero cuál no sería mi sorpresa al descubrir que en menos de tres minutos el tren arribaría. Mi dudas sobre la falta de “público” en el lugar fueron aplacadas por la amable despachadora de boletines (sí, aunque parezca inaudito era amable), quien me confirmó el arribo del tren. Un sonoro pitido segundos después puso la puntilla en el asunto. Pero, ¿dónde estaba la gente?

En Cuba es muy raro encontrar un lugar público vacío durante las horarios de servicio. ¿Estaba aún en el país de las colas? No lo podía creer, y tomé par de fotos para recordar ese momento, así como hice una copia gráfica sobre todos los horarios del tren para futuros viajes.

tren

La terminal de trenes en el Cotorro, vacía.

Otra vista de la terminal

Horarios del tren San José de las Lajas-La Habana. A ver si pronto lo ponen un poco más decentemente.

Entonces, apareció en la distancia el gigante de hierro, majestuoso, imparable, y mi corazón volvió a sentir la alegría infantil casi olvidada.

La subida fue un plomazo en el pecho, pues el abominable calor del verano cubano se hizo sentir de inmediato en el antiguo coche. Busqué asiento (que por cierto, sobraban, otra cosa rara).

En mi camino por el pasillo vi como unos dormitaban, otros leían, una parejita de adolescentes aprovechaba para “apretar” creyendo que nadie les miraba y varios conversaban en voz baja. Encontré un buen punto donde sentarme y sacar la cámara, y nos pusimos en marcha. Como viajaba solo, tuve que hacerme la foto que un colega denominó genialmente un día como retrato “yo me gusto”.

viaje en tren

Inicia el viaje

El tren, medio vacío, me llevaba de espaldas hacia el corazón de La Habana.

La autofoto 😀

Los primeros minutos fueron aburridos, un viaje lento y caluroso que comenzó a no gustarme. Viajábamos de espaldas, porque en el viejo coche los asientos están orientados en una sola dirección y solo hacia San José de las Lajas se va de frente. A La Habana le entraríamos de marcha atrás, aunque sin complejos, aclaro.

El vaivén me tuvo mareado por unos minutos, y no fue hasta Luyanó donde me decidí nuevamente a encender mi compañera de viaje.

La estación de Luyanó.

A la salida del barrio pasamos bajo los elevados, puente de la Vía Blanca que en mi vida había observado desde abajo. Era una perspectiva diferente, y me gustó.

El paso bajo los elevados, puente de la Vía Blanca en La Habana.

Luego, las vistas fueron diversas, hasta que nos acercamos a las vías férreas elevadas, un promontorio de hierro que da la bienvenida a los trenes que se dirigen a la estación central.

Apróximándome al puente férreo elevado que da entrada a la estación central.

Ahí comenzó el ascenso, una maniobra cargada de curvas y a solo 10 kilómetros por hora. Una maniobra que se hace eterna. Hasta ese instante había sufrido mucho ese tramo, por el tiempo que se demora la mole de hierro suspendida en el aire pidiendo la autorización definitiva para llevar su viaje a término, una “gracia” que no me provoca risa alguna.

Inicio del ascenso a las vías férreas elevadas.

Esta vez la que calmó los nervios fue mi compañera de viaje. Con mi cámara en mano supe que tenía una buena oportunidad para fotografiar los alrededores y la bahía de La Habana. Me puse a obturar una y otra vez, hasta que llegamos al final del viaje.

Sábanas blancas colgadas en los balcones.

Finalmente arribé a la Estación Central en la Habana Vieja.

En tierra firme aún asomaba en mi barriga la cosquilla del vaivén sobre rieles, y el olor a hierro añejo se esparció sobre mi cuerpo como el salitre del mar. Busqué la salida y me adentré en La Habana, pero los últimos momentos de mi viaje se los dejo de recuerdo y de paso le invito a que si tiene alguna historia en tren la comparta conmigo.

Stream completo de fotos en Picasa. Pinche aquí.

15 comentarios en “En tren pa´ La Habana (+ 22 fotos)

  1. Yuri,

    Muy bueno este reporte de viaje;soy tambien un amante y fiel seguidor de los trenes cubanos; es algo que se lleva en la sangre. Espero poder establecer contacto y tener oportunidades de intercambiar mas sobre el tema. Sabes si se trabaja en las vias para extender el servicio a Guines y Palos como era hasta fue clausurada esta via en los 1990s?
    Saludos desde EEUU!

    Oscar.

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  2. Yuri,

    Gracias por la respuesta y voluntad de averiguarme, se que se viven momentos de aliento en nuestro deprimido y cansado sistema ferroviario y eso me alegra. Tengo entendido no solo ha vuelto el tren de San Jose sino tambien otros como el de Calabazar, otra linea habanera clausurada hace anos y recien reabierta parcialmente, al final el ferrocarril es crucial para cualquier sociedad y economia y todas sus vias son muy necesarias!

    Saludos.

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  3. Yuri,

    Es cierto que ya el tren sigue mas alla de San Jose y entra nuevamente a Guines y Palos???

    Que bueno que a menos de un ano de haber vuelto el tren a San Jose ya pueda recorrer nuevamente toda la Linea de Guines.

    Gracias.

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  4. Por pura casualidad hube de llegar a la presente página, pero me sorprendió con un tema que siempre me llena de alegría LOS TRENES.
    Esa línea que Ud. señala en su relato es el ramal que se separa muy cerca del Paradero de Guaguas de Lawton. En mis tiempos de muchacho –hace mucho rato– le decían la “linea eléctrica”. Ahora llega a San José, pero por mucho tiempo llegaba al pueblo de Palos. Recuerdo la Estación de Luyanó y al ver su foto, he quedado perplejo. ¡QUE HORROR!
    Gracias por compartir su experiencia.

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    • Pues no te equivocas, pasa por San Francisco efectivamente. Sabes, yo viví tres meses de mi vida en La Rosita, entre San Francisco de Paula y el Diezmero, justo frente a un carte grande que está en la carretera central. Eso fue de niño. Regresé a mis orígenes (Bahía, Habana del Este), y de ahí la vida me llevó al Cotorro. Hoy vivo en la periferia de la ciudad, y allí seguiré, porque no SOPORTO el centro, demasiada gente. Saludos y gracias por comentar!!!!

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