2011: 2,7% ¿Y?


por Ariel Terrero (Tomado de El Economista)

La economía cubana creció en el 2011 un 2,7%. Menos de lo esperado. El dato no salió a la luz pública, como era habitual, en la sesión de diciembre de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Por primera vez, según recuerdo, las autoridades anunciaron, antes de la cita parlamentaria, los resultados generales de la economía en el año, incluido el crecimiento del producto interno bruto (PIB). Los divulgaron después de discutirlos a fines de noviembre, en reunión ampliada del Consejo de Ministros, junto con el Plan del 2012 y el anteproyecto de Presupuesto que propondrán a los diputados próximamente.

Aunque la expansión del PIB mejora con relación al 2,1% del año previo, sigue en niveles bajos, débiles diría, para las necesidades del país. Tampoco llegó al crecimiento planificado, que era un 3%.

De acuerdo con el análisis gubernamental, pesaron en contra sobre todo incumplimientos de los planes en dos áreas estratégicas para la economía: construcción y montaje para inversiones y la producción de alimentos, frijol, plátano, leche fresca y carne de cerdo. Por esa causa, Cuba tuvo que agregar 15 millones de dólares a sus ya elevados gastos para importar alimentos.

A pesar de todo, la economía no terminó tan mal, si se compara con el crecimiento de 1,9% alcanzado en el primer semestre.

Aun sin perder de vista que estamos lejos del 6% necesario – según estimado de economistas- para garantizar el desarrollo, lo mejor no radica, a mi juicio, en las comparaciones matemáticas entre años y semestres, sino en los pasos que viene dando el país para equilibrar las finanzas y ajustar la maquinaria económica.

Mientras avanzan transformaciones del modelo económico, las autoridades se han afiliado a una combinación de pragmatismo, equilibrio financiero, institucionalización y sentido del orden en la conducción de la economía. Según percibo, la dirección del país prioriza esos elementos sobre los intentos, también programados, por acelerar el crecimiento.

El presidente Raúl Castro insistió –dijo lo mismo en reunión similar del año 2010- en calificar de sagrados el plan y el presupuesto. Al gobierno a todos los niveles y a las empresas les reclama realismo a la hora de planificar, y luego disciplina para cumplir lo acordado a pesar de los problemas que puedan surgir.

Aunque más lentamente de lo que uno quisiera, en el país asoma un lenguaje que rompe con la visión del plan y el presupuesto como cifras frías, burocráticas, hechas para contentar a los jefes.

Para dar el ejemplo, el gobierno central ha incorporado un sello de mesura en sus evaluaciones económicas, enfrenta la Ley del Presupuesto como lo que es, una ley, y ha otorgado máxima prioridad a la reducción del déficit fiscal. “Los gastos presupuestarios se enmarcarán en las posibilidades reales de recursos financieros que se generen por la economía del país”, cita el reporte de la reunión hecho por el diario Granma.

En la cuerda de sanear tanto las finanzas internas como las externas, Cuba está a punto de poner fin a la retención de pagos en divisas a acreedores y suministradores extranjeros, con el objetivo de “recuperar paulatinamente la credibilidad internacional de la economía cubana”, como ha reiterado Raúl.

Todos esos pasos son la garantía para alcanzar a mediano plazo un ritmo de crecimiento económico realmente sólido y estable, que no responda a acelerones coyunturales de poca duración, como los del 2005 y 2006.

Dame tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s