El muerto

Nunca fui bueno jugando pelota “a las cuatro esquinas”. Eso de batear solo con la mano era muy pesado. Pero con un bate en la mano ya era otra cosa. En la escuela nunca jugábamos pelota con bate y guantes. Era más fácil armar un juego de cuatro esquinas.

Un día, el profesor de Educación Física nos dijo que trajéramos los guantes y bates y pelotas que tuviéramos para jugar en equipo. No fueron muchos los implementos que juntamos. Vivíamos el “período especial” y en Cuba no había casi nada. Sigue leyendo